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De cómo aprendí a querer.

Gracias viajero, por hacerme conocer esta Scarlett.
El querer es entrega. No entrega de lo que te exigen, ni de las obligaciones. Tampoco entrega desde las reglas sociales, eso no sería natural. Entrega desde lo que tus sentimientos construyen, lo que desde la sinceridad quieras entregar, lo que está listo para salir de tu boca, de tu cuerpo. Lo que ha pasado de idea a una acción, eso es entrega. Entrega no viene con respuesta. No espera ni el "gracias" ni el "yo también".  
Los gestos de amor no son sinceros si sólo los das para esperar uno. Cuando quieres bonito quieres desde lo que tú deseas querer y si todo en ti se vuelve amor, no lo calles. No calles, por favor, ve y escribe todas las cosas que deseas escribir, ve y besa todo lo que necesiten tus labios. Y si en el encuentro entre el querer y la desesperación de que tu vida se convierte en un espacio para alguien más, entonces llora con sonrisas. Escóndete en su pelo cuando eso suceda pero llórale a la cara también, deja que sus manos te calmen, no te conviertas en una sombra, no te coloques un disfraz: expresa todo lo que tengas, pero con tu forma de hacerlo
No pidas, por favor no lo hagas. Deja que la demostración nazca de forma natural, como las flores que toman su tiempo para asomar el interior de sus pétalos, como la lluvia que hace su ciclo para existir. Ten la paciencia de esperar y el querer te encontrará sorprendida, como un beso que te despierta. 
Ve más allá, no estés alerta, no pienses demasiado, observa cada detalle pero no lo proceses, sólo admira. De esa forma encontrarás pedacitos de querer, en ese "le enseño fotos tuyas a mi papá y no me cree que seas mi novia", "le dije a mi mamá que venía mi chica", "cuidado con tu café, puede quemarse", "quiero ver esta película juntos", "tú me acuerdas que ya no estoy solo." 
Piensa menos, siente más. No me malinterpretes, no quiero decir que olvides que eres razonamiento, pero a veces nos encarcelamos tanto en los pensamientos que se tergiversan tan fácil, mientras que fuera de ellos sucede una cantidad de sensaciones que pasas por alto. Cuando te toca el rostro y no dice nada, cuando te dibuja con sus dedos, cuando se apretuja los labios para no decir lo que le causas y sólo suelta un chiste. Valora todo lo que una persona te entrega, hasta los besos que a veces pasan desapercibidos
No permitas que tu amor se convierta en sed, conviértelo en agua y que fluya como los ríos, que jamás se conozca su profundidad, como el océano. Convierte tu querer en un hogar, para que otro descanse y reflexione. Rompe las reglas que te atan al extremismo, que te lo digo yo, olvida los prototipos. Que no te importe si no se parecen: los viajes se hicieron para conocer nuevas costumbres, no para repasar lo que ya te sabes.
Abraza todo lo que esa persona compone. Yo aprendí a querer las torpezas, a un olvidadizo, a las palabras cortas pero que salen de repente y son más fuertes, porque cuando estás frente a un hombre hecho silencio, sabes que lo que dice no son juegos, sabes que el valor que reunió para hacerte llegar hasta el "¿por qué eres tan bella?" vale más que cualquier otra cosa. Sé paciente, enseña y aprende también. Es otro, siente diferente a ti, piensa diferente a ti, demuestra distinto a ti, y eso es lo que lo hace maravilloso. 
Hoy me siento mujer hecha viento, me siento suelta, me siento natural. Deje de ser esa que a la las tormentas vencen, la que tenía cada regla para todo. Incluso soy un poco menos complicada. Me están enseñando que lo que cuatro pupilas sienten cuando se tienen de frente no lo necesita saber una red social. Lo que es realmente valioso es cuando te conviertes en su persona, cuando te toma de la mano, te besa la frente y te invita a su vida.  
Con amor, Scarlett. 

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