Dedicado a aquellos hombre que amé y ya no amo, y que al olvidarlos entendí que aún no he amado de verdad. Hemos considerado el "verdadero amor" a sólo aquellos que nos siguen enredados en las fibras del alma. Porque todo lo que se nos arrebata crea más deseo y nos ubica en un limbo donde la desesperación nos consume, convirtiéndonos en adictos que necesitan de otra dosis. Sólo por el capricho de no sentirnos satisfechos y de que si no somos quienes sacian hasta aborrecer, no podemos estar listos para dejar ir, siempre hasta el extremo. Pero hay quienes encuentras en el camino que funcionan como probadas para calmar el hambre de amar; puedes experimentar los deseos que necesites hasta cansarte y, como las muestras, duran poco, pero terminan por ser seres benditos porque incluyen en ellos la facilidad para olvidarlos, como ese café que olfateas para poder disfrutar del aroma de otro perfume sin sentir rastros del anterior. He descubierto que sin importar la razón...
Trying to be an animal inside human world.