Como contrato para avivar el compromiso o después del canto de leyes: porque nuestras carnes deben conectarse para que una unión exista. Le otorga el desenlace a un amor que no puede ni sostener un orgasmo junto. Para cubrir la rutina de esposos y no sentir el fracaso aunque se nade en él. Mantiene una amistad que se maneja con intereses intercambiables. Nos libera de otras cargas. Para no sentirnos atados. Hacernos creer que estamos menos solos. El sexo ya no es placer, es contrato. Si tu cuerpo no tiene hambre no deberías alimentarlo, sin embargo allí estamos quitándonos las piezas que nos cubren la vergüenza, y si nos cae un rayo estaríamos felices, porque nos ahorraríamos el fingir desearnos. Y si estás sobre mí y mi placer te es indiferente, ¿por qué tu cuerpo parece disfrutarme? Y si finjo un ritual de placer y no me arrojo sobre tu sexo, ¿por qué confías en mis orgasmos? Si no nos come la carne el deseo hecho flama que hemos encendido, no deberían existir p...
Trying to be an animal inside human world.