Déjalo correr lejos y sin calma, sólo enséñale a esquivar los autos. Déjalo reír todo lo que quiera, aunque su risa sea escandalosa. No te preocupes si se ensucia la ropa en el parque, la tierra y los amigos lo están haciendo feliz. Déjalo llorar cuando te vayas, pero abrázalo fuerte cuando regreses. No alces la mano en amenaza, recuerda que esa misma palma le acaricia el rostro. No le ofrezcas tu celular cuando te pida diversión, conviértete en un monstruo de cosquillas, en una princesa que le canta canciones, en un libro infinito de historias. Si llora en la fila del banco no lo golpees, ¿recuerdas la apatía que sientes cuando debes ir? él también la siente. No causes un regaño cuando quiera usar un disfraz en vez de pantalón y camisa, enséñale a disfrutar de todas sus facetas. No lo mandes a callar cuando te cante sus canciones de escuela apréndelas y cántalas con ese niño que te confía un tesoro. ...
Trying to be an animal inside human world.