La luz de la verdad es absolutamente hermosa. Siempre que la mantengas junto a ti como un pequeño candelabro, te guiará el camino. Esa luz no te abandona ni en las cuevas y fosas más profundas y temerosas. Algunos forasteros deciden caminar a través de esas cuevas y lo hacen a oscuras, por la valentía de creer en su experiencia o por la estupidez de ignorar que no somos dioses, sino humanos, a quienes la incertidumbre puede volver locos a los más cuerdos, y las malas rocas de los caminos, hacer tropezar a los más ágiles. Algunos de esos forasteros desean viajar contigo, y la luz de la verdad los cubre a ellos, esa llama creciente les ilumina el rostro para que puedas leer la mirada de quien te acompaña. No siempre esa llama podrá revelarte todo lo que significa aquel fugitivo que viaja sin sabiduría, aunque no por ello significa que no posea conocimientos, lo cierto es que, parte de la verdad, la tendrás, la otra que desconoces, deberás aceptarla. A veces, las cuevas serán frías, con ...
Trying to be an animal inside human world.