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Sobre el EGO y como aprendí a silenciarlo.

Allí me encontraba: esperando la felicidad. Existe un momento de tu vida donde debes detenerte y hacer introspección acerca de dónde te encuentras y sobre lo que deseas en la vida. Es allí donde el Ego hace su función: limitarte. Cuando te encuentras en el limbo de las dudas existenciales es difícil sólo "dejarlo ser". Ese consejo comunal entre mis cercanos, familiares y esa  necesidad de comenzar una vida profesional de la cual estaba segura que deseaba pero no sabía cuándo, agregando el pensamiento estático de una familia tradicional: terminó por ser el plan de mi vida. Me convertí en una persona que no sabía si quería ser. Y aunque por mucho tiempo pensé lo contrario: el problema no es ese modelo de vida, porque no existe una forma simple al momento de dirigirte hacia donde deseas. Lo que debemos entender aquí es que: no existe un protocolo al momento de descubrir quién eres.  No necesitas saber qué carrera quieres cursar cuando tienes 17 años, no todas las person...
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I

Bendito el día en que me topé con ese caos: mi presencia.  Quienes sufren por ausencias están condenados a refugiarse en otros.  Sumérgete despacio en los caminos vacíos que alberga la soledad, encontrarás que dos más dos no es sólo cuatro.  No es posible que limites tus deseos, tus bocados,  no es posible que cantes despacio porque puedes despertarme  cuando realmente tu voz necesita hacerse grito.  ¿Quién soy para prohibirle a tu carne ser carne? Nadie puede asegurarte el próximo parpadeo  he allí la magia de ser fugaces. Con amor, Scarlett.

Dios, he pecado.

He venido ante ti a pedir tu perdón, mi Señor, no he sido la mujer de tus escrituras, he fallado, me he convertido en pecadora constante. Alabado sea tu nombre, a ti te ruego salvación he pecado al comer sin deseo la carne mi prójimo, he bebido los frutos de su vientre buscando apaciguar mis temores. Perdóname aún más por los vicios del camino pero las carreteras de esta vida han sido solitarias y turbulentas. Padre de los Cielos, misericordia por mi alma enferma, he tocado el infierno con la punta de mis dedos y puedo jurar que es tan húmedo como el océano. Pero sobre todo debo pedir tu piedad ante esta verdad: que mis rodillas no sangrarán al rogarte por mi alma ni creeré cada palabra que pronuncien tus borregos. No reprimiré mis deseos banales ni asumiré que toda acción será únicamente tuya. Oh Dios, he pecado y no existe en mí ni una pizca de arrepentimiento. Con amor, Scarlett.

Del amor al polvo.

Cuánta inocencia brillan en unos ojos blandos que juran no volver a hablar de amor. Placer por libertad es la apuesta ignorando que la carne es débil. No conoces lo que sientes hasta que te lo hacen sentir, no saldrás ileso de unas palmas en el lugar correcto, no sabes lo eterno que puede convertirse un beso, si del frío nace calor, de una cama no sale la misma alma que entró. De lo que huyes puedes encontrarlo en esas miradas repentinas y aunque cierres los ojos el disparo llega al corazón,  ¿cómo escapas herido, quién te prepara para lo desconocido? Olvida lo que conoces y pretendes cualquier camino puede llevarte al amor, te lo aseguro. Con amor, Scarlett.

Mi vida en 23 kg.

En una maleta de 23 kg se encuentra lo único que necesito para comenzar una nueva vida, pero aún le sobra espacio y dos kilos más para llegar al límite establecido por la aerolínea. No llevo recuerdos ni besos, no empaqué lagrímas ni personas. Me desnudé completamente al vaciar mi vida pero no para llevarla conmigo, sino para abandonarla. 22 años de experiencias se quedaron en Venezuela. Y aunque todo lo que ha tocado mi alma me ayudó a crecer, debes soltar una rama para tomar otra.  No sabía cómo construir una meta o cumplir un sueño porque jamás logré proponerme cumplir alguno que estuviera realmente dictado por mi corazón. A mis 21 años la vida me golpeó para recordarme que todo lo que había logrado no era para mí y nada de lo que buscaba alcanzar eran mis objetivos. Me tomó un año entero saber lo que realmente quería y al abrir los ojos estaba aquí, escribiendo sobre cómo un día como hoy decidí comenzar a vivir y es que he aprendido que la vida no comienza cuando abres los...

El sexo como contrato.

Como contrato para avivar el compromiso o después del canto de leyes: porque nuestras carnes deben conectarse para que una unión exista. Le otorga el desenlace a un amor que no puede ni sostener un orgasmo junto. Para cubrir la rutina de esposos y no sentir el fracaso aunque se nade en él. Mantiene una amistad que se maneja con intereses intercambiables. Nos libera de otras cargas. Para no sentirnos atados. Hacernos creer que estamos menos solos.  El sexo ya no es placer, es contrato. Si tu cuerpo no tiene hambre no deberías alimentarlo, sin embargo allí estamos quitándonos las piezas que nos cubren la vergüenza, y si nos cae un rayo estaríamos felices, porque nos ahorraríamos el fingir desearnos. Y si estás sobre mí y mi placer te es indiferente, ¿por qué tu cuerpo parece disfrutarme? Y si finjo un ritual de placer y no me arrojo sobre tu sexo, ¿por qué confías en mis orgasmos?  Si no nos come la carne el deseo hecho flama que hemos encendido, no deberían existir p...

¿Es el hombre del siglo XXI sumiso?

El género masculino busca cada vez más despegarse de los aspectos que la sociedad también ha adjudicado como "un verdadero hombre". Desde la voz alzada para reconocer sus inclinaciones sexuales, hasta por decidir qué aspectos estéticos son femeninos o no.   Pero no es aquí donde realmente quiero estacionar mi opinión.   He estudiado últimamente al macho alfa y comienzo a pensar que busca ser dominado por las féminas. Desde el morbo por penetrar la caderas de una mujer que está lejos de aparearse con ellos e incluso ante aquellas que no son capaces de bajar la cabeza ante la voz masculina. Claramente no parecen ya desear trabajar para sus esposas, ni minimizarlas profesionalmente esclavizándolas en el rol de madre, donde la estabilidad, la comida y la higiene de un hogar solo pasan a ser responsabilidad de ellas. No, comienzo a pensar que admiran realmente la grandeza que poseen de verlas crecer y ser más altas que la casa de muñecas donde las encierran, subirse a unos ...

Carta al feminismo.

No necesito desnudarme en ninguna red social para saber que tengo el derecho de mostrar mi cuerpo como lo desee, para saber que soy libre, que soy arte. Cuando mi piel se ha inmortalizado en fotografías es solo por satisfacción personal. No necesito suprimir a los hombres, declinar toda invitación por parte del género masculino o no aceptarles que me cedan el puesto en el tren para saber que valgo tanto como ellos. ¿Por qué debo evitar prepararle la cena a mi pareja para demostrar que somos iguales? Si eso deseo lo haré, porque siempre tendré presente que las labores del hogar no representan a la mujer. No deseo omitir la depilación para hacer valer la fortaleza de mi sexo, sé que la posee. Los adjetivos calificativos no identificarán quién soy y a qué comunidad correspondo. Comprendo perfectamente que la libertad de mis conductas y de mi cuerpo debo elegirlas yo y no los parámetros sociales.  No necesito abortar para estar a favor de la ley que permita hacerlo, porqu...