Ir al contenido principal

El sexo como contrato.

Como contrato para avivar el compromiso o después del canto de leyes: porque nuestras carnes deben conectarse para que una unión exista. Le otorga el desenlace a un amor que no puede ni sostener un orgasmo junto. Para cubrir la rutina de esposos y no sentir el fracaso aunque se nade en él. Mantiene una amistad que se maneja con intereses intercambiables. Nos libera de otras cargas. Para no sentirnos atados. Hacernos creer que estamos menos solos. 
El sexo ya no es placer, es contrato.
Si tu cuerpo no tiene hambre no deberías alimentarlo, sin embargo allí estamos quitándonos las piezas que nos cubren la vergüenza, y si nos cae un rayo estaríamos felices, porque nos ahorraríamos el fingir desearnos. Y si estás sobre mí y mi placer te es indiferente, ¿por qué tu cuerpo parece disfrutarme? Y si finjo un ritual de placer y no me arrojo sobre tu sexo, ¿por qué confías en mis orgasmos? 
Si no nos come la carne el deseo hecho flama que hemos encendido, no deberían existir protocolos fieles nocturnos, aunque todo señala que debemos actuar como bestias sexuales con hambre insaciable. Parece que se nos hace difícil reconocer que no nos quedo aliento en el día para un rato sexual, parece que le hemos otorgado demasiado significado a uno de los pocos actos que aún ejercemos a pesar de nuestra ya tan avanzada especie. 
Todos parecen sentirse cómodos al ser fácilmente comprados por un compartir cada vez menos especial y espiritual. Porque sí, estás siendo filmado por la cámara, ¡sonríe! Eres un pequeño roedor que llega al final del laberinto gracias a tus primitivos instintos, así te obtiene tan fácil el sistema, gracias a un paquete de condones y una carne casi desnuda en las vías camino a casa. 
Un contrato que parece más cantidad que calidad y que nos hace sentir victoriosos si le atinamos a puntos con coordenadas que ya nos hacen sentir que son indiscutibles, pero que no logran alcanzar el choque con el alma.
Cuando nos preguntan cómo ser buenos en el sexo hablamos de camas y movimientos, de lencería y hasta de una membrecía en el gimnasio, pero no hablamos de cómo los nervios crean tanta fuerza como la de un terremoto y cómo una lengua puede hacernos sentir infinitos. 
Nos estamos convirtiendo en comida vulgar procesada, en el aperitivo de las seis antes de la media noche. Simple piel a la que nos aferramos por simple soledad. Porque para sentir el calor de otro cuerpo en una noche fría debemos pagar el precio de un coito, si queremos amistades duraderas y divertidas el sexo parece ser el confidente a esas metas. Si queremos ser consideradas las mejores damas debemos conocernos el Kamasutra y no hablar jamás de cómo logramos dominar sus enseñanzas. 
Porque mientras tu boca sea amplia para lograr grandes aventuras serás invaluable, a pesar de que no sea lo suficientemente grande para dar a conocer tus pensamientos. Ni hablar si no mantienes el cuerpo necesario para lograr lo que sucede en la mente del otro. 
¿Recuerdas la última vez que sentiste placer?

Con amor, Scarlett.

Comentarios

Most read:

Carta al feminismo.

No necesito desnudarme en ninguna red social para saber que tengo el derecho de mostrar mi cuerpo como lo desee, para saber que soy libre, que soy arte. Cuando mi piel se ha inmortalizado en fotografías es solo por satisfacción personal. No necesito suprimir a los hombres, declinar toda invitación por parte del género masculino o no aceptarles que me cedan el puesto en el tren para saber que valgo tanto como ellos. ¿Por qué debo evitar prepararle la cena a mi pareja para demostrar que somos iguales? Si eso deseo lo haré, porque siempre tendré presente que las labores del hogar no representan a la mujer. No deseo omitir la depilación para hacer valer la fortaleza de mi sexo, sé que la posee. Los adjetivos calificativos no identificarán quién soy y a qué comunidad correspondo. Comprendo perfectamente que la libertad de mis conductas y de mi cuerpo debo elegirlas yo y no los parámetros sociales.  No necesito abortar para estar a favor de la ley que permita hacerlo, porqu...

Alquimista.

Tu presencia convertida en silencio y tu mirada ausente me desvelan la mente: así te entregaste a mi vida. ¿Cómo puedo ver tu rostro cuando conoces todo mi pasado? ¿Cómo puedes quererme cuando conoces todo lo siniestro que una vez representé? Te confié mi vida mis silencios mis secretos. Te confié lo que soy. Te recibí en las aguas donde nado te enseñé como la cola de sirena es hermosa  pero como puede doler fingir ser perfecta. No dudaste en escuchar cada palabra que debía decirte, no callaste ante mis equivocaciones y sin darnos cuenta nos convertimos en los mejores amigos. Confesaste un amor escondido a una chica efímera, ¿cómo esperabas ser correspondido? Y aunque no hice más que romper tu corazón atendiste esa noche a mi llamado. Necesité agujas y pastillas, una clínica y a Conan Doyle. Necesité un mes de soledad, las manos atadas y demasiadas enfermeras, per...

El complicado dilema de ser Scarlett.

De cómo nació este espacio. "¡Eres demasiado complicada, qué insoportable!"  Dijo aquel hombre con la furia en la mirada y con un grito tan fuerte que rompió un corazón.  "Toda tú es un dilema" Dijo aquella chica entre carcajadas.  "y por eso es que te quiero",  finalizó.  Julio, 2014. Tarde de risas infinitas, dos chicas y un tema de conversación que nos encantaba: nuestros novios. ".. . pero debes aceptar que él es así, nena, los hombres son perros por naturaleza", me dijo. "No estoy de acuerdo, hemos cambiado nuestros parámetros de la relación un montón de veces, simplemente que siga nuestras reglas. Ay no lo sé, no sé por qué dije eso, parezco dictadora. Sólo quiero aceptar su forma de amarme pero al mismo tiempo pienso: esta no es la forma en que quiero que me ame alguien, no así. Pero también pienso que no existe eso de "formas en las que quiero que me amen" pero al mismo tiempo sí porque si te gusta ...