Cada vez es más común observar personas de la edad adulta
temprana e intermedia que siguen actuando como si aún estuvieran en su etapa de adolescencia. No está mal intentar lucir como de veinte años cuando se tiene
cuarenta, e incluso vestirse más joven a su edad o realizar actividades que, en
características generales, son organizadas para la juventud. Mas debes
encontrar un equilibrio entre tus componentes de edad, es decir, tu edad biológica
debe ir a la par con tu edad social y psicológica, porque si no, querido amigo,
estás haciendo el ridículo. La adultez no llega a una edad específica, más bien es la
culminación de ciertas "tareas" sociales. Existen ciertos rasgos sociales que se utilizan para distinguir a un
adulto y son:
- La toma de decisiones independientes: ya no eres un infante, tus padres no eligen tu ropa ni te dan la comida haciendo el avioncito; tampoco eres un adolescente que a pesar de la rebeldía, no puede hacer nada sin el consentimiento de alguien más. Un adulto toma decisiones autónomas, decide por él y para él, si necesitas la aprobación de un igual para tomar las decisiones más básicas de tu vida, es muy probable que estés lejos de ser un adulto.
- Consciencia de contradicciones y dificultades: son muchas las personas que ya entrando en sus treinta años siguen viviendo la vida al límite como algunos dicen “Y.O.L.O.”. Quizás para algunos tal estilo de vida o forma de actuar frecuente de esta manera les resulte divertida. Es éste rasgo uno de los más importantes para separar la adultez de la adolescencia. Cuando te detienes a pensar al momento de tomar una decisión, debes evaluar las contradicciones que existen y las dificultades, así como los riesgos y beneficios. Queridos, ya lo dijo Aristóteles, la vida no puede vivirse a base de impulsos, sino con razonamiento.
- Creciente capacidad de reaccionar al cambio y adaptación a nuevas circunstancias: ¡Bingo! Es muy distinto andar por la vida a lo “así soy yo and fuck the world” a comprender que cada situación requiere un proceso de adaptación y al mismo tiempo genera cambios. Desde lo profesional hasta las relaciones sociales. Al comenzar una relación se debe tener en cuenta que existen ciertos cambios personales y adaptaciones que se deben realizar, así como también existe la esencia que nos caracteriza y que no debemos perderla por nadie. Si no te importa lo que los demás opinen de ti entonces no deberías vivir en sociedad, ni relacionarte con nadie excepto contigo, no es igual comprender las opiniones y pensamientos del otro, aceptarlos y respetarlos. Creer que sólo tu perspectiva es la correcta y que los otros no importan es egocentrismo y amigo, es ese un rasgo indiscutible de la adolescencia. Cambiar es increíble y fantástico, quien crea que sólo se vive siendo la misma persona de la que se fue consciente desde el inicio hasta los días finales, está totalmente equivocado. Recuerdo una vez viendo Sex and The City con mi tía y al preguntarle con quién se sentía identificada, me respondió “No busques ser una sola personalidad, haz una combinación de todas.” Es increíble como las personas olvidan que somos seres evolutivos y perfectibles, muchas veces han criticado desde el cambio de mis intereses hasta mi forma de llevar el cabello, por creer que “no tienes personalidad”, no, todo lo contrario, reacciono al cambio y me adapto a nuevas circunstancias, desde lo más básico hasta lo más importante, esa es la clave. Quedarse clavado en un solo sitio como las sombrillas de playa no nos impulsará a un crecimiento personal. Pero cuidado, no es lo mismo adaptación a estabilidad, continuemos.
- Estabilidad y sabiduría: la palabra estabilidad es muy amplia, no sólo se trata de estabilidad económica sino también la personal, cosa que no podemos lograr si no nos conocemos a nosotros mismos, lo que queremos y lo que no, los logros que queremos alcanzar y los estilos de vida que nos perjudican. No es igual mantener una combinación de intereses que nos representan a ir por la vida sin reconocernos. Un ejemplo común son aquellas personas que cambian de carreras universitarias cada año o cambian sus proyectos de vida por otros porque resulta que “no era lo que me gustaba”. Debemos reconocer nuestras fortalezas y debilidades para lograr establecer objetivos personales que nos garantizarán la estabilidad. Una vez que nos conocemos a plenitud, conoceremos nuestras actitudes ante ciertas circunstancias y podremos construir soluciones más ideales. Por supuesto que la sabiduría debería ser indiscutible, las experiencias y la comprensión son herramientas eficaces para la adquisición de conocimientos. Más que el querer no caer, debemos evitar caer y levantarnos sin enseñanzas, pues cada “error” es un aprendizaje que te ayudará a hacerlo cada vez mejor. Ningún conocimiento es innecesario y está en nosotros el poder para ser cada vez menos ignorantes.
Si bien Craig divide la adultez temprana entre los 20 a 30 años y se le es reconocible, no es hasta que asumimos una posición psicosocial de mayor independencia y autodeterminación cuando logremos ser completamente adultos. Recuerda, es diferente vivir feliz y en armonía, gracias a un desarrollo cognoscitivo, a vivir en desequilibrio emocional por creer falsamente en un estilo de vida "feliz."
Con amor, Scarlett.
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