que estás en alguna parte del mundo, acorralado entre la frustración y la inseguridad, donde la espada y la pared son la valentía para levantarte y la debilidad que te sujeta al suelo.
Tú que quizás como yo luchas entre la aceptación y el conformismo dentro de un amor donde no reconoces quién eres: si el factor que se coloca muros ante una felicidad inexistente o si realmente no se te ama como deseas.
Es a ti al que hoy escribo, para contarte que el día en que me mires a los ojos y nos besemos por primera vez sabrás que no deberás intentar ser domado por nadie más, porque estaré allí para correr contigo salvajemente.
Tú, que quizás al igual que yo, hoy lloras por la ausencia de alguien que tú mismo decidiste que era el momento de sacarlo de tu vida porque la vida es muy corta y tus sueños muy grandes.
Tú que sabes que nadie es dueño de nuestras almas, pero sí disfrutamos en compartirlas y entrelazarlas, porque entregarnos es lo más sincero que tenemos y no sabemos amar de otra forma que no sea con libertad y pasión.
Tú que un día me harás entender por qué todo el dolor y la soledad que siento ahora valdrá la pena, porque estarás allí para recordarme por qué no funcionó con nadie más y todo lo que creía haber sentido acerca del amor será minúsculo frente a lo que crearemos.
Tú que sonreirás al verme llegar con mis labios rojos y mi cabello negro, que sabrás muy bien donde queda mi cintura porque tus manos la conocerán de memoria de tanto abrazarme en medio de la calle porque te dieron ganas de darme un beso.
Tú que tendrás la lista de música perfecta para hacerme bailar mientras cocinamos, porque te encanta verme siendo yo misma. Serás la misma persona que leerá este blog, así como mis cartas y mi diario que te robarás a veces, porque saber lo que pienso y siento te es importante.
Escucharás cada palabra que diga incluso cuando esté molesta o rota de llanto, porque sólo esperas que llegue el momento cuando ambos bajamos la guardia durante las discusiones porque sin importar qué espacio o tiempo sean, tú sólo querrás levantarte conmigo, porque estar sin mi sonrisa no te creará paz.
Tú que probablemente seas mi compañero ideal para leer los libros que nos gustan, quizás en mi sofá que hay espacio para tanto mundo o en las gramas de algún parque porque amas verme bajo la luz del sol aunque yo lo deteste.
No necesitaré exigirte tonterías porque las mismas estupideces también son parte de ti y no nos queda más remedio que ser sólo dos payasos enamorados que se cansaron de buscar la felicidad y comenzaron a crearla.
Tú que amarás mi cuerpo desnudo y vestido, sobre tu piel y sobre tus sábanas; cuando esté bailando para ti. Sé que la intensidad de tu deseo será tan fuerte que nos hará recordar por qué el amor se hace y no se busca.
Porque no existirá más nadie sobre el planeta que te entregará cada parte de su ser, ni existirá persona que me importe mientras sean tus ojos los que me acompañen, porque finalmente te encontré y no dudaste en serme fiel, no dudaste en quedarte y lo más importante, no pensaste si quiera en si era bueno amarme, porque justo cuando ibas a preguntártelo ya lo hacías.
Tú serás la sonrisa de mañana, esa que tanto anhelo hoy.
Hoy me pregunto por qué duele tanto el amor, pero mañana llegarás para responderme: no eras a mí a quien amabas.
Te espero, no tardes.
Con amor, Scarlett.
Ese final!!! :)
ResponderEliminar¡Gracias! El final, sobre todo el final, es lo que más amo de entrada.
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