A las doce con cero minutos del medio día he finalizado la primera novela escrita por José Saramago. Pues, si bien no fue la primera obra publicada por el portugués, sí corresponde a su primer trabajo escrito. La misma frustración e indignación que sintió el autor por la tardía respuesta de cuarenta años ante su posible publicación, es la misma que siento después de leerla. Pero como quien busca otorgarle razones a todo, como buena portadora de Libra, objeto que ni el tiempo cronológico, ni psicológico y social estaban ni están preparados para tales verdades acerca del desarrollo y la visión cultural de la vida humana, sin embargo, continúo con la actitud cultural y finalizo con la frase social que se usa por quienes perdieron la esperanza y necesitan levantar el rostro y esconder tal ya aceptada derrota con "fue en el momento que debía ser."
"En todas las almas, como en todas las casas, además de una fachada, hay un interior escondido." Una cita de Raul Brandao con la que Saramago invita a los lectores a la aproximación de unas vidas, todas colocadas en el mismo edificio, todas vistas desde el punto más desdichado. Como ratones colocados en una gavetilla de madera con pocos centímetros de altura, ignorando que la libertad que desean pueden tenerla si sólo saltan, en vez de seguir tropezando con paredes. Lo que sorprende, es esa necesidad absurda que, hasta en tiempos modernos aún se conserva, de querer reflejar una vida que no se posee y mucho menos se vive ante los espectadores ausentes de la fantasía que se crea para mantener una postura y una fachada fatalista. Grandísima estupidez el de querer ser otros frente a los demás hasta el punto de preocuparnos y otorgarle mayor relevancia a lo que ellos piensan y quieren para nuestra vida que lo que verdaderamente deseamos. No obstante, de tal barbaridad autoinducida, se encuentra que no sólo para sus vecinos mantienen esa fachada, sino para ellos mismos, se privan de todo aquello que los hace sentir vivos, quizás esto si ha mejorado -en el peor de los sentidos- en la sociedad hoy, pues para sus adentros, detrás de esa fachada, el interior escondido es revelado, donde la moral y las leyes sociales se desaparecen cuando estos deseos afloran. Sin embargo, lo que se busca no es una revelación social contra todo aquello que oprima lo que guste, no, sino llevar ese interior escondido como fachada, no para caer desde otra perspectiva en la mirada de otros, sino para finalmente ser libres.
Puedo entender el que debe suprimir sus más profundas pasiones por la falta de capacidades para evolucionarlas, pero no aquel que, por pensamiento ajeno, se priva de tener la vida que tanto anhela y se adentra en la miseria personal. Agregando que la dictadura de otros que nos buscan asegurar que si no se vive o se experimenta como ellos no se vivirá bien, como si necesitamos vivir la vida de alguien más, no sólo porque el caminar sobre los pasos de otros no nos asegura encontrar la misma meta, sino porque nuestra vida esta diseñada para construir, a base de nuestras experiencias, lo que necesitamos para sobrellevarla.
Una novela que se juega con garra los extremos de la vejez y la juventud, donde te invita a ser ambas y a juzgar de forma tan impresionante que no puedes escapar de los prejuicios. Donde no por ser viejo se es sabio ni por ser joven se tiene la energía de vivir.
"Pas de liberté pour les ennemis de la liberté."
Asesínate a ti si es necesario, pero vive.
Con amor, Scarlett.
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