Te veo,
te observo con detenimiento.
Como el ciervo mira al cazador y a la mirilla.
-Conoce el escenario-
Mantiene la mirada mientras devora
como retando a la muerte
o seduciéndola.
-Espera el disparo-
lo espera con ansias
casi lo busca
apretujando los dientes
dando a conocer su presencia.
Teme, claro que teme,
pero no duda.
[Si la muerte sin excepción sucede
¿por qué andamos con cautela en el amor?]
Me sucedes
tú me sucedes
una y otra vez.
Y como los pájaros
finjo la mirada del gato
pero escucho la lengua saboreando.
Me consuelas con tu mano
como acariciándome el alma.
Como los leñadores tocan los troncos
antes de hacerlos caer.
Si igual duele el no tenerte,
¿qué hago en esta duda?
No necesito rocas para tus olas
quiero ser la arena donde caes rendido,
con calma, con paz.
No quiero verte esparcido,
no quiero ver tu espuma hacerse añicos,
quiero ser la arena donde caes rendido,
con calma y dormido.
Como el niño que espera despierto,
como las flores que se abren incluso en el viento.
Como las aves volando hacia el sol.
Me veo atada a ti en el tiempo,
te veo doliéndome de nuevo,
me veo atrapada en tus ojos, lo sé y no lo temo.
Si debo llorarte, te lloro,
si debo olvidarte, te olvido,
pero en el brío de amarte yo corro,
porque sin el besarte no vivo.
Prepara tu alma, querido.
Me sabes a eterno,
amor mío.
Comentarios
Publicar un comentario