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La luz de la verdad.

La luz de la verdad es absolutamente hermosa. Siempre que la mantengas junto a ti como un pequeño candelabro, te guiará el camino. Esa luz no te abandona ni en las cuevas y fosas más profundas y temerosas. Algunos forasteros deciden caminar a través de esas cuevas y lo hacen a oscuras, por la valentía de creer en su experiencia o por la estupidez de ignorar que no somos dioses, sino humanos, a quienes la incertidumbre puede volver locos a los más cuerdos, y las malas rocas de los caminos, hacer tropezar a los más ágiles. Algunos de esos forasteros desean viajar contigo, y la luz de la verdad los cubre a ellos, esa llama creciente les ilumina el rostro para que puedas leer la mirada de quien te acompaña. No siempre esa llama podrá revelarte todo lo que significa aquel fugitivo que viaja sin sabiduría, aunque no por ello significa que no posea conocimientos, lo cierto es que, parte de la verdad, la tendrás, la otra que desconoces, deberás aceptarla. A veces, las cuevas serán frías, con vientos tan temerosos que tu luz podrá apagarse o disminuir su furia, sólo debes mantenerla lo más cerca de ti para que el calor de tu cuerpo y todo aquello que guarde tu alma, sean lo suficientemente fuertes como para mantenerla encendida. Y es en esas debilidades de aquella tan hermosa luz, donde los forasteros que junto a ti caminan, se perderán en la densa oscuridad. No sabrás si deberás seguir avanzando junto a él o lo dejarás en el camino, no sabrás sus pasos y vivencias, porque el fuego no iluminará siempre su rostro, pero puedo asegurarte que entre las dudas y las tristezas que causa la ignorancia, tu llama alguna vez crecerá de nuevo y en donde tus temores creaban sombras, esa luz, las vencerá. Sólo no olvides mantenerla siempre junto a ti, la paciencia y la fe en ella no te permitirá verla apagarse. Quizás sea más fácil viajar con quien como tú, lleva la luz en su alma y en sus manos, pero la cueva y sus circunstancias no siempre te aseguran la facilidad, ni que el hecho de no llevar luz signifique que su alma no merezca tu compañía. Sólo concéntrate en ti, en vivir a base de las enseñanzas de tu pequeño nido de fuerza. Algunas veces te encontrarás con caminantes que tomarán de tu luz para tener su pequeña guía, pero a pesar de que se valore tu bondad y solidaridad, tu inspiración y la felicidad que conlleva en ayudar a darle luz a alguien, que no sea tu objetivo único con cada forastero que al lado de ti pasan, pues aunque es una hermosa labor, no todos están dispuestos a salvarse, y ese daño puede consumirte a ti.
Sólo vive, no te detengas a observar con tu luz cada detalle, porque esa llama es sólo tuya, que sólo te descubra a ti ante el mundo. Algunos no están interesados, pero sí existirán los que estarán dispuestos a acompañarte y ellos, posean luz o no, querrán encender un candelabro al igual que tú, no dependerá de ti para alumbrase, a pesar de que sea con tu luz que enciendan su llama. No llores, no sufras, continúa, que la luz no te abandonará y en algún momento la verdad ya no estará en la sombra y serás libre de nuevo, libre de tus temores, sólo no los alimentes o podrán consumir esa fuerza y todo lo que ella ilumina. 

Con amor, Scarlett.

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