Definitivamente el amor es algo de suerte. No importa cuántas fórmulas te inventes para sobrellevarlo, no podrás con él. Porque puedes quererte, puedes ser fiel, sincero, puedes tener todo el amor del mundo dentro de ti, pero no depende sólo de ti. Hay alguien más que puede destrozar tus fórmulas, tus inventos para ir con cuidado, pueden amarte por completo y descubrir al día siguiente que todo fue una mentira.
Es curioso cómo las personas dejan de quererte, quizás no seria tan imposible de creer si fueran más sinceras con respecto a sus sentimientos. Pero al parecer no le abriremos nuestro corazón a alguien que nos diga que nos puede dejar de querer y que le gustamos, pero que no están muriendo por nosotros. Necesitamos oír todas las promesas, lo intenso del amor y que, claramente, no son capaces de vivir sin nosotros e incluso el "nunca había sentido esto" tan memorable y eterno. Por eso las separaciones duelen, porque partiendo de allí, caes en un estado de romanticismo puro, para luego pasar a escuchar el clásico "no va a funcionar".
Me siento turista en el amor, a pesar de que pensaba tener todo bajo control. Pero ni siquiera sé distinguir las mentiras de las verdades, ni los "todo está bien" de "todo está cambiando, estoy dejando de quererte." Y más curioso aún es como estamos en la cima del mundo y de una palabra a otra podemos sentirnos tan derrotados que no podemos levantarnos del suelo. Nada es lo que parece.
Nada es lo que parece, sí. Y qué estúpido es que cuando más hundida te sientes al parecer sólo puedes recordar cuando te sentías tan feliz. Y las palabras y los buenos tiempos, y las sonrisas que se pasan sobre todo, como torturándote lentamente.
Creo que no sé me da esto del amor; comencé tan romántica y poco a poco dejo de creer. Las cosas se te escapan, es como intentar recoger agua del suelo. Tiemblas, lloras, golpeas, gritas y nada parece callar tu dolor. No sé cuántas veces he llorado escribiendo una y otra vez que no volveré a esto pero luego parezco olvidarlo todo. He allí mi inocencia. Creo tanto en las personas que amo que olvido que una vez me hirieron, pero hay cosas que, sin importar cuántas veces las empieces, siempre terminan igual.
Soy como un disco de Carla Morrison, tan lleno de tristezas y verdades, con una que otra canción de amor en el intermedio, porque no llegaste a tanto dolor sola.
Lo más gracioso es que en tu lucha de "y se acabó, ahora sí" está el deseo de "escríbeme y miénteme, por favor."
Y quiero aclarar que este amor es sobre todo, porque hasta el amor de tus padres falla, los gatos se te van y el amor hacia ti mismo se te esconde cuando te enamoras de alguien más.
Mi tía me dijo una vez que amara como quisiera, no como quisieran, porque los hombres siempre se van sin importar qué tan buena mujer seas o fuiste o si les diste todo aquello que quisieron. Puede que seas el amor de la vida de alguien, pero eso no importa si no están contigo pasando la vida.
Somos tan ingenuos cuando nos enamoramos, tan ingenuos. Se nos olvidan las cosas que aprendimos y no creemos en la maldad. Pero a penas nos rompen el corazón volvemos a ser los mismos solitarios de siempre, con las mismos malos ánimos de enfrentar el día y los mismos pensamientos, los mismos amargados.
Sé que no soy la única que escribe sobre el amor en el día de San Valentín, sé que hay alguien más allá, en ese sitio llamado mundo, que está cuestionándose si es justo que el peor de los enemigos sea conmemorado durante un día por personas que en algún punto de sus vidas van a separarse.
Lo más inútil del amor, es que siempre hay alguien que ama menos y alguien que ama demasiado, he allí el problema de todo.
E irónicamente, con amor, Scarlett.
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