Una de mis grandes obsesiones son las bolsitas de maní mixto, están todos los tipos de maní que me encantan, excepto por las pasas que les añaden. No sólo es el hecho de que no me gusten, es que no entiendo por qué mezclar algo tan fantástico con algo tan desagradable, ¡ni tienen parecidos!
Pero he entendido que para todas cosas agradables que te brinda la vida, siempre deberás aceptar cosas que no te gusten lo suficiente. Antes pensaba que debías no cansarte hasta encontrar la bolsita de maní perfecta que no tuviera pasitas y sucedió. Encontré una tiendita que vendía sólo maní rojo, uno de mis favoritos, estaba tan feliz de encontrarlos y hasta pensé que era una señal de la vida y que debía de dejar de conformarme con las cosas que no me agradaban. Pero para mi sorpresa me encontré un gusanito dentro de ella, algo completamente desagradable debido a mi fobia hacia ellos. Y caí en el dilema: ¿qué es lo que realmente debes aceptar?
La vida va enseñándote las prioridades y en cómo las superficialidades van cambiando de acuerdo a tu identidad. Las personas a nuestro alrededor son otros, sin importar qué relación tengan con nosotros, son seres externos que también poseen sus propios demonios y actitudes, entidades e ideologías, intentar cambiarlas a nuestra conveniencia o a nuestra perspectiva de lo que es correcto no está bien. Podemos ser cómplices del crecimiento personal de alguien, más no somos los árbitros de tales procesos. ¿Lo correcto es tolerar las pasas sólo porque te gusta el maní o buscar bolsitas sin pasas pero sin todos los maní dentro?
A veces confundimos el conformismo con el saber aceptar los defectos del otro. Y es que a medida que vas madurando aprendes a relacionarte, te conoces y sabes con qué puedes convivir y con qué no, porque así como el otro es un ser individual y no debes apropiarte de su espacio para convertirlo en tuyo, el otro no debe obligarte a amar lo que no conoces o no eres capaz de aceptar.
A veces no nos amamos lo suficiente y comenzamos a conformarnos cada vez más, sólo porque encontramos hasta las cualidades más mínimas como importantes, cuando en realidad no se nos aprecia como queremos y se nos humilla como no lo merece nadie. Por eso entramos y salimos de relaciones, conocemos y desconocemos personas, nos adaptamos a vidas de las que luego ya no somos partes y nos decimos un montón de palabrerías que se van cuando seleccionamos "bloquear" en el whastapp. Porque así crecemos, así entendemos que algunas bolsitas de maní sólo tendrán un sólo tipo de maní y que si queremos evitar las pasas podemos quedarnos con esas, pero no por eso dejarán de nacer imperfecciones nuevas, otras de las que no nos habíamos cuidado y nos aterrorizarán más que las pasas.
Cuando conozcas a una persona que aprecie en ti lo que nadie ha hecho y te quieras lo suficiente como valorar eso, estarás feliz de compartir su vida, esa bolsa de maní mixto, y hasta de vez en cuando te comerás las pasas y aprenderás a conocer las cosas no tan agradables para maravillarte con las virtudes brillantes. Porque hasta las pasas tienen sus historias y cuando te enteras que sólo es una uva deshidrata hasta disfrutas comerlas: a veces los defectos esconden sus misterios y descifrarlos es más divertido que no conocerlos jamás.
Con amor, Scarlett.
Comentarios
Publicar un comentario