La libertad en todos los sentidos, en todos los roles. En la individualidad que se posee y que no se debe perder al momento de relacionarse; la libertad de perderse y de reinventarse, de salir de la zona de confort. La libertad de cansarse en una conversación, de simplemente poder estar de mal humor, de no tolerar, de dar un punto de vista. La libertad de no seguir el "tienes que" de la vida, los patrones de cómo se debe vivir y a quién se debe seguir. Que simplemente se pueda construir un estilo de vida como mejor nos parezca y que si quizás eso no concuerde con los de los demás no importe, porque es lo que nos hace feliz.
Y es que, ¿quién nos creemos para juzgar a otros? Si tan sólo se tuviera la verdad objetiva acerca de cómo consiste la vida, entendería, pero en realidad lo que conocemos es lo que seguimos, y cuando alguien se aleja de esos patrones sociales entonces comienzan las críticas. Parece que se nos dificulta comprender que otros piensan distinto, que hay quienes quieren tener una vida distinta.
Me costaba antes comprender qué debía pensar, qué debía seguir y en cómo debía ser mi rol y el de la otra persona en una relación. Pero comprendí, tras una frase corriente, que la libertad está en peligro, que se hace cada vez más difícil vivir por nuestra propia cuenta. Que cada vez es más difícil expresar lo que se cree, en que nuestras ideologías deben ser similares o que el simple hecho de no seguir un pensamiento igual al de otro entonces signifique que estamos equivocados. Actitudes y conductas que parecen los pasos que todos debemos continuar. Nos han intentado definir la vida y también lo han hecho con la libertad, y allí estamos, sin modificar tal pensamiento, allí estamos transitando el mismo camino que otros. Y sin ser suficiente hacemos lo mismo con otros.
Cuando la situación se refiere a la sentimental parece ser donde más podemos observar esto, sólo el hecho de que parece imposible vivir fuera de la vida en pareja, es como si cada actividad que deseas realizar dependerá de si la otra persona está o no dispuesta a acompañarte. Que si la lujuria te ataca sólo podrás satisfacerte si esa persona está disponible para ello, porque parece que olvidamos el autocomplacernos o que otro cuerpo cerca implicaría infidelidad. ¿Pero qué es la infidelidad? ¿Cómo se puede vivir feliz siéndole fiel a alguien cuando eso implica serle infiel a sí mismo?
Porque realmente nunca seremos libres, quizás el tener que rendir cuentas a una sociedad dentro del marco legal, dentro de las reglas sociales de las que no podemos zafarnos, no nos permitan ser libres. Pero te hablo de otro tipo de libertad, de otro tipo de obstáculo que estás colocándote. De privarte, a ti y a tus deseos por otros, de colocarte barreras, de simplemente atarte para poder ser feliz. Un pensamiento vago, un pensamiento que por mucho tiempo comprendí y que sólo seguía por creer que esa es la forma de vivir, pero que ahora que empiezo a diferenciar el "deber", el "tener" y el "quiero" puedo visualizar perspectivas distintas.
Hoy la libertad la defino y la trabajo como un despojo de la zona de confort, como una oportunidad de cambios. Como la capacidad de cuestionarme y de reinventarme cuántas veces lo desee. En que si no estoy de acuerdo con algo puedo comunicarlo, sin necesidad de guardármelo porque existan quienes no estarán de acuerdo sólo con el hecho de que opine. La libertad que hoy defino me dice que mi vida no debe ser una repetición de patrones de otras tantas vidas, porque nadie tiene la forma correcta de hacerlo, nadie tiene los pasos justos que debes seguir para vivir, los correctos, los de una buena vida. Y que una relación se hizo para compartir, compartir ambas vidas, ambos intereses, donde nadie debe suprimir la libertad de otro, porque los sentimientos son individuales y no necesariamente deben ser correspondidos. Porque el hecho de que exista alguien en tu vida con la que mantengas un vínculo distinto al de los otros, no se hace tu dueño, no te haces su amo. En que entre más abierta se construya una relación más será el espacio individual que tendrás. Mi libertad es esta: es ser y dejar ser.
Define tu propio concepto de libertad y trabaja desde allí, siempre teniendo en cuenta que otro también construirá el suyo.
Con amor, Scarlett.
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