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Maldad.

Nunca he cometido un acto de maldad con el estado consciente de que es un acto de maldad. Mis actos negativos siempre parten de un impulso ante lo que creo que me hará feliz, y como siempre en una situación activada por el impulso, las consecuencias no se piensan, y son esas consecuencias las que terminan por hacerle daño a alguien. Pero probablemente nunca me verás planificando una venganza o una mala acción.  
Hay quienes piensan que un acto de maldad es un simple acto de maldad, que sea consciente o no, simplemente el daño se causa, es cierto. Pero cuando eres consciente de un acto de maldad creas el daño, puedes evitarlo, puedes ser el dueño de la decisión de hacer mal o no. Es decir, el mal no estaba y tú decidiste crearlo. Donde nace una fuente de maldad nacen otros males y quizás esta sea de las acciones que más pasamos desapercibidas porque ya estamos mentalizados de que el mundo es cuna y criadero de maldad, pero debemos algún día despertarnos y comenzar a analizar de por qué los pequeños detalles han transcurrido a lo largo de la vida sin desaparecer a pesar de ser tan pequeños. Uno de esos detalles es la maldad. Una persona a la que le haces daño puede convertirse en alguien que comience a hacer daño y así generar una cadena de personas. 
Un acto negativo puede convertirse en el inicio de una gran fila de actos negativos, porque traerá respuestas y respuestas de las que querrás vengarte. Una mentira necesitará de otras infinitas mentiras para mantenerse.
Pero yo no vengo aquí a explicar el inicio de la maldad, porque sólo el hecho de que nuestra raza se convirtiera es la más dominante nos hace ser malos por genética. Te hablo de la maldad que tienes en tu poder, esa que puedes generar con una palabra, con un movimiento. Tu mente, el motor más poderoso del mundo, lo mueves, lo obligas a trabajar para un acto tan negativo y poco humanitario. 
Si tu felicidad depende del sufrimiento de otro, ¿debes dejar de ser feliz? No lo sé, pero no me sentiría feliz cuando debí quitarle la felicidad a otro para obtener la mía. A veces seremos felices y sin darnos cuenta alguien debió sufrir para que eso sucediera, pero eso parece ser el acto natural de la vida. No es natural cuando basas tu felicidad en el daño hacia alguien, no fue un tornado de circunstancias, fue un plan de tu mente. 
¿Los buenos actos son más buenos que otro? No, ¿verdad? Todos se aprecian porque todos hacen un bien, por más pequeño que sea para algunos, para otros son los más grandes. Así mismo funcionan los malos actos. Todos son malos, aunque quizás para ti sean poco malvados, son la peor situación para alguien más. No puedes medir la maldad o la bondad.
Con amor, Scarlett.

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