Tengo la disyuntiva de cómo puede existir la gran posibilidad de ser con dolor. Como si sintieras culpabilidad de ser quien eres, no porque estés en desacuerdo contigo, porque te encuentras allí, tan cómoda en tu piel, pero cuando se trata de relacionarte simplemente comienzas a cuestionar hasta tu forma de querer.
"No,..." -dicen algunos- "...no te disculpes jamás por ser tu misma."
Pero he aquí la incertidumbre que les comparto: para ser quien soy debo disculparme. Siento la necesidad de disculparme cada minuto, con cada persona que ha pasado por este mar y ha naufragado más de lo necesario. Me observo cuidadosamente en el dos mil nueve, me detallo en el dos mil once y me torturo con el dos mil catorce. No me encuentro siendo yo misma sin herirme. Y cuando por fin me siento en el equilibrio total, suceden situaciones que me hacen pensar que debo ser otra. Me desperté una mañana y comencé a sentir que la vida que profesaba realmente no era mía, que en realidad me estaba reprimiendo, que en realidad estaba enjaulando un espíritu que simplemente no sabe ser dócil, que no conoce más que la pasión que lo mueve. Un alma cansada de escuchar cómo hay que domesticarse, cómo hay que tener límites.
No sé querer con límites, sólo sé querer de forma apasionada, no sé medirme, no sé dejar de extrañar de más, no sé dejar de evitar mis sentimientos. No sé basar mis sentimientos de acuerdo al tiempo, de acuerdo a la persona. Y al mismo tiempo siento que tampoco sé dejarme querer de otra forma que no sea esa. Porque en realidad sólo una vez me he sentido amada y recuerdo que jamás pude amar a quien me lo hizo sentir.
Ansío el amor como las fieras su presa, pero sin ser la fiera sino la presa. Me quedo esperando como los suicidas a la muerte, porque sé que en el se encuentra mi vulnerabilidad pero no puedo huir de ella como todos suelen hacer con sus temores, soy presa de ese dolor. Es increíble cómo duele amar, cómo duele ser una persona a lo que todo en ella se mueve por amor. Y que sin embargo te des cuenta que el problema no es ser un amoroso, sino el simple hecho de que tu corazón no se hizo para personas domesticadas. Que necesitas un fuego tan ardiente como el tuyo para sentirte feliz.
Cómo les explico que no me conozco de otra forma, que no sé serles efímera. No sé ser de otra forma y esa es mi única verdad.
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