Me gustas como para hablarte de mí por horas,
pero olvidar contar lo hija de puta que me convierto
cuando me dan en la madre.
Y me cansé de contar corazones
de visitar la penedería.
De exigir,
de ser justa
de ser ética.
Decidí ser libre.
Que si te quedas me enredo,
que si te niegas me marcho.
Que si follamos me quedo
y si me voy también.
Pero si entras en este antro
de alma que tengo
será para quedarte en el infierno
no para añorar los planetas viejos.
Te ofrezco el panorama que desees
con tal de mantenerte aquí.
Pintemos toda la novela
desde sapos hasta poemas.
Desayuno en la cama
tríos en la alacena,
todo lo que quieras
para que te quedes en mi mesa.
Finjamos las peleas,
los dramas maliciosos,
las manipulaciones matutinas
y las infidelidades por ocio.
Acepto lo que sea
sólo por ser aquella que no se vaya,
la que se queda contigo en la cama,
la roomie de la playa, de Buca o de España.
La que renta contigo el piso,
te hace el café en las mañanas
te acompaña en la vida
compitiendo contigo por saber
todo lo que aguantan
dos negros y una misma calaña.
No me preguntarás el por qué de mi silencio,
no te molestará el humo en la madrugada
o si un día no quiero acompañarte.
Y además me escoges
entre todo lo demás que te habita.
Y por si todavía te preguntas si te elijo
observa que me voy de la montaña
de mi vida soñada
sólo para visitarte las entrañas.
de mi vida soñada
sólo para visitarte las entrañas.
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