Al salir de casa un hombre ha detenido su auto
sólo para permitirme cruzar la calle
mientras gritaba: "¡cásate conmigo!"
Un niño me cedió su puesto en el vagón del metro
y desde que bajé del mismo
más de una mirada me ha desnudado.
Cuando entré al restaurante todos voltearon al verme,
para poder sentarme debí inclinarme un poco
y mi escote miraba sus labios,
pero sus ojos estaban perdidos en el menú.
Y no sé si acaba de notarlo
pero el mesero ha coqueteado conmigo.
Mis piernas descubiertas crucé,
mientras usted respondía el móvil,
pero la chica de al lado se ha mordido los labios.
¿Entiende?
El mundo entero me seduce
pero ante usted desaparezco tan fácil.
Comentarios
Publicar un comentario