Te ahogas
en un espacio subterráneo tan baldío
que puedes sentir la podredumbre emanar de sus raíces.
que puedes sentir la podredumbre emanar de sus raíces.
Intentas esquivar los peces que se acercan,
aunque lleven un cartel de ayuda,
porque bajo el mar todo es tan difícil de distinguir
que aunque ya no lo parezcan,
siguen luciendo ese traje de pirañas.
Se acercan más y observas tanques de oxígeno
y la confusión te envuelve como una voz
susurrando que la experiencia es leal
y que quien fue mortífero,
y que quien fue mortífero,
no dejará de serlo.
Te atrapan,
logran tomar tus manos y llevarte a la superficie,
pero ya no sabes si es mejor
estar bajo ella
o sobre ella.
estar bajo ella
o sobre ella.
Si realmente es lo correcto
¿qué te llevo allí?
si bajo el mar
no existen motivos audaces para ser feliz
¿por qué te calman sus algas
no existen motivos audaces para ser feliz
¿por qué te calman sus algas
y te fundes con su profundidad?
¿Cómo confiar
en quien una vez mordió a pedazos tu confianza
en quien una vez mordió a pedazos tu confianza
usando como único respaldo su naturaleza?
Quiero creer en todos aquellos que me han fallado
pero hoy juran jamás abandonarme.
Quiero creer que mis puertas están cerradas,
pero puedo verlas abrirse escandalosamente,
como cortinas con brisas fuertes,
de peso tan liviano.
Puedo jurar que he colocado candados
y he lanzado las llaves que los abren
en un lago donde jamás regresaré,
pero sin embargo allí están.
Todas las heridas sanan,
sí,
pero es lo menos importante del golpe,
lo es observarte la cicatriz
día tras día
día tras día
y más
cuando debes amar a quienes las han causado,
cuando debes amar a quienes las han causado,
es una paradoja que jamás comprenderé.
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