Bendito el día en que me topé con ese caos: mi presencia.
Quienes sufren por ausencias están condenados a refugiarse en otros.
Sumérgete despacio en los caminos vacíos que alberga la soledad,
encontrarás que dos más dos no es sólo cuatro.
No es posible que limites tus deseos, tus bocados,
no es posible que cantes despacio porque puedes despertarme
cuando realmente tu voz necesita hacerse grito.
¿Quién soy para prohibirle a tu carne ser carne?
Nadie puede asegurarte el próximo parpadeo
he allí la magia de ser fugaces.
Con amor, Scarlett.
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