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Sobre el EGO y como aprendí a silenciarlo.

Allí me encontraba: esperando la felicidad.

Existe un momento de tu vida donde debes detenerte y hacer introspección acerca de dónde te encuentras y sobre lo que deseas en la vida. Es allí donde el Ego hace su función: limitarte.

Cuando te encuentras en el limbo de las dudas existenciales es difícil sólo "dejarlo ser". Ese consejo comunal entre mis cercanos, familiares y esa necesidad de comenzar una vida profesional de la cual estaba segura que deseaba pero no sabía cuándo, agregando el pensamiento estático de una familia tradicional: terminó por ser el plan de mi vida. Me convertí en una persona que no sabía si quería ser. Y aunque por mucho tiempo pensé lo contrario: el problema no es ese modelo de vida, porque no existe una forma simple al momento de dirigirte hacia donde deseas. Lo que debemos entender aquí es que: no existe un protocolo al momento de descubrir quién eres. No necesitas saber qué carrera quieres cursar cuando tienes 17 años, no todas las personas poseen ese conocimiento a esa edad. No todos los adolescentes de 17 años se encuentran en el punto común de lo que crees considerar que es: saber lo que quieres en la vida. 

Te consideras exitoso por obtener todo lo que deseas. 

Si deseas privacidad, la libertad de ser y hacer lo que desees -porque eso consideras que es la vida-  Te arriesgas. Obtienes tu departamento, te esfuerzas por lograr la independencia que tanto profanas como libertad y actitud exitosa. Te garantizas que el no encontrar a nadie cuando llegues a casa es la definición de "paz mental." Pero luego de obtenerlo todo buscas algo más -porque sientes que algo falta- ¡Por supuesto, el siguiente paso!

Consigues tu relación ideal. Trabajas, en conjunto, de ser la mejor representación de relación que existe. Complementos y proyectos juntos -porque eso es lo que defines como estabilidad- Y allí estás, preparando el banquete de desayuno que llevarás a la cama, para besarle la frente y devolverte a la cocina a seguir preparando el almuerzo. Allí terminas, en tu cama de cuero de más de dos salarios -llorando- porque la felicidad no te la puede entregar un modelo de vida que no se ajusta a tus necesidades y sueños. Porque el problema no es la universidad, la casa, la familia y tus hijos, es un modelo de vida al cual pertenecí, crecí y fui feliz.


El problema es que no sabes qué quieres.


No quiero hacer nada que no desee.

Y así fue durante espacios esporádicos durante casi tres años de mi vida. No deseo que se discrimine el modelo de familia tradicional, no lo juzgo, admiro los valores que puedes sembrar cuando creces en ese núcleo, lo que no puedo aceptar es que le ofrezcas a tus hijos, te ofrezcas como persona y te esclavices de un modelo de vida que tú sabes que no te representa. No necesitas ir día a día a ser parte de un sistema de individuos que sólo están siguiendo el consejo comunal porque a otros les funcionó. Son personas que no saben escucharse, no son capaces de sonreír realmente porque no son felices.

El protocolo de la vida tampoco se encuentra en ese estado anarquista de "contra el sistema" o corresponder la actitud de ser seres libres sin control, bajo la tutela de "así es como se vive." No se trata de imponer un estilo de vida asegurándote, a través de ramas espirituales, estilos de vida y otros protocolos que, si bien no los juzgo y muchos de ellos suelo adoptar para mi construcción personal: no significa que aseguren felicidad o alcance de metas.

¿Qué debo hacer?                    
Sólo necesitas el balance perfecto; la armonía: de lo que debes hacer para cumplir tus sueños y lo que tus sueños representan en tu vida. Seguridad de que es lo que deseas y eso sólo podrás sentirlo, no encontrarlo. No puedes obligarte a sentirte seguro de que eso es lo que tú quieres. Es por ello que cuando obtienes lo que deseabas ya no lo quieres luego de que está en tus manos o a tu alrededor, es por eso que no terminas de ser feliz: porque llenas los vacíos de tus dudas, escuchas al ego y construyes a raíz de allí. Pero debes entender que la felicidad es un estado emocional, no una meta. 

Plantea, piensa y analiza: ningún patrón funciona si no se encuentra atado a la naturaleza que lo impulsa y motiva a proseguir hasta implantarse. 


Con amor, Scarlett.

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